Ella va componiendo sus letras, con razón o sin ella. Va conjugando el amor a su manera.
El cerebro y el corazón son quienes dirigen su pluma, para que se plasmen sus pensamientos y, a veces, hasta esos deseos que no se colman ni se conjugan.
Escribe lo que se le antoja. También al amor le dedica alguna estrofa. ¡Cómo no! Y al dolor enquistado... ese tampoco se salva de una prosa.
Pero a quien más le escribe es al desamor. Es ese el que, lastimosamente, más toca su alma.
Hay veces que al pasado le escribe alguna cosa. Ese irremediable que siempre vuelve y nunca perdona.
Ya no se presenta con melancolía ni con dolor. Ahora solo irrumpe como una brisa que dulcemente atraviesa su piel.
Al final, ella le escribe a cualquier instante que la motive.
Por eso, y por tantas otras cosas, hay veces que no escribe nada, porque de ella nada brota.
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Autor:
MarÃa Pacheco (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 27 de junio de 2026 a las 14:39
- CategorÃa: Sin clasificar
- Lecturas: 9
- Usuarios favoritos de este poema: PoesÃa Herética, Mauro Enrique Lopez Z., alicia perez hernandez, racsonando

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