Como un pájaro hambriento,
elevaba mi sueño al infinito,
caminando a través de encrucijadas,
atajando por sendas de maleza,
ah, ángel del destino,
mástil que asoma desde el mar de las formas,
oleaje y embate,
cueva y garganta,
grito inútil,
voz de fuego y de humo,
sáciame con la vida,
víveres o maná,
alimento de un dios o de un mortal,
espiral, torbellino,
viento en círculos sosos,
principio de la sal en el cielo,
del vacío en la tierra,
de pasadizos,
miedos que no se atreven a rendirse,
como si mi existencia tuviera condiciones…
o mi muerte naciese en este instante
en el que dicto versos sin prismáticos,
cercanos, como mis ojos, solamente cerrados,
y es que esto es el mundo,
moraleja visual,
sin amantes ni pretendientes,
abriendo nada más que la mente,
para hacerlo más cómodo y confortable,
la zona de confort resulta un universo,
el hombre, construyendo
lo único
que no puede tumbar.
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Autor:
Alma Segura (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 27 de junio de 2026 a las 04:14
- Comentario del autor sobre el poema: Asumiendo una realidad que es de otros. Así el hombre en una encrucijada. Gracias por leer!!
- Categoría: Espiritual
- Lecturas: 11
- Usuarios favoritos de este poema: Mauro Enrique Lopez Z., Noa Subin, Sheilo Sanz

Offline)
Comentarios1
Alma Segura
Saludo a ti, que haces de cada poema un cosmos por explorar.
Ha sido una experiencia reveladora adentrarme en tu obra.
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