El Dios de las Flores
I
En un jardín secreto de auroras,
crecen las flores rojas, hermosas,
y mi ser las desea, enamorada,
para ofrecerlas al alma dichosa.
II
Mas un niño dios, guardián del encanto,
vigila el rosal con mirada severa,
bello dios alado, con su manto
custodia el amor con férrea bandera.
III
Una noche lo hallé dormido,
sus párpados cerrados, su aliento en calma,
y me acerqué con paso atrevido
a arrancar las flores que quería mi alma.
IV
Mas al rozar los tallos sagrados,
un ruido quebró la quietud del instante,
el niño dios despertó airado
y lanzó su daga, fulgor punzante.
V
Cayó mi pecho herido en la tierra,
la sangre mezclada con pétalos rojos,
pero la daga, y el milagro que encierra,
se tornó en flor al amanecer hermoso.
VI
Así la ofrezco a mi amado en canto,
flor nacida de herida y de fuego,
y en su perfume de dolor y encanto,
la dulzura y el filo del sosiego...
VII
Quedando encendida como beso eterno,
y enseñándote que hagas lo que hagas
el amor siempre viene con sus flores,
pero también con sus dagas.
Annabeth Aparicio de León
Todos los derechos reservados©
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Autor:
Annabeth de León (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 27 de junio de 2026 a las 03:29
- Comentario del autor sobre el poema: Este poema nació como un cuento, una joven enamorada llega al Jardín prohibido custodiado por el Dios de las Flores, queriendo arrancar una bella rosa o un dulce lirio, pero el niño alado escucha sus pasos y despierta, clavandole una daga a la joven por profanar su jardín, pero la herida se termina transformando en una bella flor encendida y eterna, convirtiéndose en la flor que tanto anhelaba para su amor. 🌹♥️💞
- Categoría: Amor
- Lecturas: 9
- Usuarios favoritos de este poema: Tommy Duque, Lualpri, Rafael Escobar, Mª Pilar Luna Calvo

Offline)
Comentarios1
Gracias por tus letras, querida Annabeth.
Buenas noches.
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