Como un viejo alquimista.

JordiCris

Salgo al alba con las manos vacías
como un viejo alquimista sin laboratorio,
con apenas un puñado de preguntas
y el desgaste noble de los años.
 
La vida no me entrega oro,
ni fórmulas grabadas en el cobre;
me ofrece barro, pérdidas y ceniza
con la tarea infinita de transformarlas a diario.
 
He aprendido que los dragones cambian de forma y nombre,
que el miedo viste mil trajes diferentes,
que ninguna piedra filosofal
evita el trabajo del corazón.
 
Por eso avanzo despacio,
mezclando paciencia con memoria, con historia,
esperanza y cicatrices,
con falsabilidad y voluntad.
 
Cuando el fracaso cae sobre mi mesa,
lo observo como quien estudia un metal extraño;
cuando la alegría aparece,
la guardo en frascos de gratitud y de gozo.
 
No busco vencer al tiempo,
sino conversar con él junto al fuego
y que marque mis arrugas si lo desea,
no pienso resistirme ni luchar contra él
pues ellas son parte de esta obra.
 
Y así me enfrento a la vida,
como un viejo alquimista en su último taller
sabiendo que el verdadero milagro
no es convertir el plomo en oro,
sino convertir cada día vivido
en una luz pequeña y duradera,
en crear momentos únicos capaces de alumbrar mis noches
sin tener que dejar de ser humano. Sin renunciar a mí.
 
Mi poesía
Poema 27
@Derechos de autor reservados©
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  • Autor: CRISPÍN (Seudónimo) (Offline Offline)
  • Publicado: 26 de junio de 2026 a las 04:04
  • Comentario del autor sobre el poema: Reflexión y aceptación positiva del paso del tiempo. Llegar a la vejez transforma el propósito vital de uno, dejando de tratar de conquistar metas y construir para enfocarse en la contemplación, el legado y la aceptación serena para seguir disfrutando. Sófocles dijo: Los que en realidad aman la vida son aquellos que están envejeciendo.
  • Categoría: Reflexión
  • Lecturas: 2
  • En colecciones: Serie \\\"Mi poesía\\\".


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