Terremoto

Jaime Correa

Tierra que tiembla, corazón que no
Por Venezuela, 24 de junio 2026

Tembló la tierra a las seis de la tarde,  
dos veces en menos de un minuto.  
7.2, 7.5... números fríos  
que se volvieron gritos en Yaracuy.

San Felipe y Yumare lo sintieron primero,  
pero el eco llegó hasta La Guaira y Caracas.  
39 segundos bastaron  
para que el cemento olvidara su nombre.

Porque aquí las casas no nacieron para temblar.  
Se hicieron con prisa, con hambre, con falta.  
Edificios de 22 pisos que se volvieron polvo,  
escuelas, mercados, barrios enteros... 
promesas de techo que el sismo cobró.

Y debajo, la gente inocente.  
La niña atrapada en Playa Grande,  
la abuela que no salió a tiempo,  
el padre buscando a su hija entre bloques.  
188 muertos... 1.520 heridos... 
y cientos que aún esperan bajo la piedra.

No tembló solo la tierra, hermano.  
Tembló la esperanza de quien llevaba años en crisis.  
Tembló la luz que se fue, el agua que falta,  
el aeropuerto cerrado, la calle llena de gente durmiendo en autos.

Venezuela, pueblo hermano, te escucho.  
Sé lo que es ver tu casa partida  
y no tener con qué volverla a armar.  
Sé lo que es la impotencia del concreto mal hecho  
cuando lo único fuerte era la gente.

Hoy no te pido que seas fuerte.  
Hoy te acompaño en el llanto.  
Porque el doblete sísmico pasó en 39 segundos,  
pero el duelo va a caminar lento.

Que La Guaira se levante,  
que Caracas respire de nuevo,  
que ningún niño más quede esperando una retroexcavadora  
para poder salir a ver el sol.

Venezuela: la tierra se rajó,  
pero tu gente no.  
Y mientras haya manos para sacar escombros,  
hay país.

Fuerza, hermanos. No están solos.

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