Ella ha poblado todos mis abismos,
trajo un resabio de luz, una tristeza.
Sacó de su bolsillo un puñado de silencios,
para mojar mi mirada crepitante.
esparció un tesoro entre mis huesos,
con su paso fugaz y femenino.
Yo la vi en el incendio inacabado
fugaz, serpenteante y harapiento.
Besé de a una sus cicatrices cautivantes,
encendiendo la llamada y el suspiro.
La vi marcharse habitando la avenida,
dejando en mi corazón la luna amanecida,
y una canción desnuda y vislumbrada
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Autor:
Carlos Gómez (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 25 de junio de 2026 a las 09:09
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 16
- Usuarios favoritos de este poema: Emilia🦋, Daniel Omar Cignacco, Mauro Enrique Lopez Z., Maby De los Peña, racsonando, Nelly Cevallos - Liora, Noa Subin

Offline)
Comentarios2
Cuanta belleza. ✨✍🏼
Gracias por compartirlo.
Saludos. 💙
Carlos,
Encontré muy sugerente la manera en que construyes la presencia de ella a partir de los rastros que deja. No es una figura descrita de forma directa; va apareciendo en la luz, en los silencios, en las cicatrices y en esa luna que amanece dentro del corazón.
La sucesión de imágenes mantiene un aire onírico que acompaña muy bien la fugacidad del encuentro. Da la impresión de que el recuerdo permanece mucho más tiempo que la propia presencia, y es precisamente ahí donde el poema encuentra su mayor intensidad.
Gracias por compartir estos versos.
— LIORA
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