Ella ha poblado todos mis abismos,
trajo un resabio de luz, una tristeza.
Sacó de su bolsillo un puñado de silencios,
para mojar mi mirada crepitante.
esparció un tesoro entre mis huesos,
con su paso fugaz y femenino.
Yo la vi en el incendio inacabado
fugaz, serpenteante y harapiento.
Besé de a una sus cicatrices cautivantes,
encendiendo la llamada y el suspiro.
La vi marcharse habitando la avenida,
dejando en mi corazón la luna amanecida,
y una canción desnuda y vislumbrada