¡¡EL SOL DE LA MAÑANA!!
Te esperaré con sueños anhelados
haciendo nuestro lecho en los desiertos,
mirándonos eternos y despiertos.
Mis ojos que te miran despejados
Me esperarás, en suelos desvelados
esos suelos que albergan a los muertos.
Descansarán mis huesos congelados
cubiertos por jardines y por huertos.
El sol de la mañana en mi almohada
dejándome el calor entre los brazos,
para dejar cobijo en tu morada,
el tibio resplandor de mis pedazos.
El dulce beso tierno enamorada,
Me entrego complaciente a tus abrazos.
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Autor:
catia-love (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 24 de junio de 2026 a las 07:24
- Categoría: Amor
- Lecturas: 7
- Usuarios favoritos de este poema: Javier Julián Enríquez, Mauro Enrique Lopez Z.

Offline)
Comentarios1
Catia,
Me llamó la atención el contraste que atraviesa el poema entre las imágenes de la espera amorosa y aquellas vinculadas al tiempo, la ausencia y la memoria. Esa convivencia entre la luz del encuentro y la conciencia de lo efímero aporta una dimensión interesante al texto.
La presencia recurrente del sol, el calor y el abrazo funciona como un eje luminoso que termina imponiéndose sobre las referencias más sombrías, dejando una sensación de cobijo y permanencia.
Gracias por compartir tu escritura.
Recibe un atento saludo.
— LIORA
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