El calor roe los muros
en ocres bocados
y las calaveras blanquean
sus monedas al sol.
¡Comprad fortuna!
¡Comprad y calmad la sed
de la lujuria!
(la gula masticará la siesta)
Esqueléticas hembras
asaltan la tarde
en letargo.
Nadie sueña ya.
Nadie podrá
soñarse amando.
El verano
aborta
los sueños
mansos.
Claudio M. López ©
-
Autor:
Claudio M. López (
Offline) - Publicado: 23 de junio de 2026 a las 16:12
- Categoría: Naturaleza
- Lecturas: 13
- Usuarios favoritos de este poema: Sheilo Sanz, Annabeth Aparicio, racsonando, Salvador Santoyo Sánchez, Mª Pilar Luna Calvo, Nelly Cevallos - Liora, Mauro Enrique Lopez Z., JAGC, alicia perez hernandez

Offline)
Comentarios2
Este poema de Claudio M. López retrata un verano hostil y asfixiante que consume tanto la arquitectura como el espíritu humano. Utilizas imágenes de calor extremo y decadencia física para ilustrar una atmósfera cargada de vicios y desesperación. A través de metáforas sobre la sed y la lujuria, se describe una realidad donde la vitalidad se desvanece bajo un sol implacable. La obra sugiere que este clima insoportable anula la capacidad de soñar y amar, dejando solo un vacío existencial. Finalmente, la estación se presenta como una fuerza destructiva que interrumpe la esperanza y la tranquilidad de los individuos.
¡Bien por esta obra de sugerencias, imágenes y sentidos!
Bendecida tarde 🙌👍🙌
Muchas gracias por tu lectura y tu generoso comentario. Me alegra que las imágenes de éste poema hayan encontrado resonancia en ti. Un fuerte abrazo y una bendecida tarde.
Claudio,
En este poema el verano aparece lejos de cualquier imagen idílica y se transforma en una presencia que desgasta, consume y altera cuanto toca. Me pareció especialmente interesante cómo el calor deja de ser un simple elemento climático para adquirir una dimensión casi simbólica, capaz de erosionar tanto la materia como el deseo.
Las imágenes de las calaveras, la tarde en letargo y el cierre sobre los sueños mansos construyen una atmósfera de extrañeza y decadencia muy bien sostenida a lo largo del texto.
Gracias por compartir tu escritura.
Recibe un atento saludo.
— LIORA
Liora, gracias, por tu atenta lectura. A veces el verano no solo madura los frutos, sino también el cansancio y el sofoco. El poema quiso demorarse justamente en ese reverso. Un fuerte abrazo.
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