Estío

Claudio M. López

El calor roe los muros 

en ocres bocados

y las calaveras blanquean

sus monedas al sol.

 

¡Comprad fortuna!

¡Comprad y calmad la sed

de la lujuria!

 

(la gula masticará la siesta)

 

Esqueléticas hembras

asaltan la tarde 

en letargo.

 

Nadie sueña ya.

Nadie podrá 

soñarse amando.

 

El verano

aborta

los sueños 

mansos.

 

Claudio M. López ©

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Comentarios2

  • racsonando

    Este poema de Claudio M. López retrata un verano hostil y asfixiante que consume tanto la arquitectura como el espíritu humano. Utilizas imágenes de calor extremo y decadencia física para ilustrar una atmósfera cargada de vicios y desesperación. A través de metáforas sobre la sed y la lujuria, se describe una realidad donde la vitalidad se desvanece bajo un sol implacable. La obra sugiere que este clima insoportable anula la capacidad de soñar y amar, dejando solo un vacío existencial. Finalmente, la estación se presenta como una fuerza destructiva que interrumpe la esperanza y la tranquilidad de los individuos.

    ¡Bien por esta obra de sugerencias, imágenes y sentidos!
    Bendecida tarde 🙌👍🙌

    • Claudio M. López

      Muchas gracias por tu lectura y tu generoso comentario. Me alegra que las imágenes de éste poema hayan encontrado resonancia en ti. Un fuerte abrazo y una bendecida tarde.

    • Nelly Cevallos - Liora

      Claudio,

      En este poema el verano aparece lejos de cualquier imagen idílica y se transforma en una presencia que desgasta, consume y altera cuanto toca. Me pareció especialmente interesante cómo el calor deja de ser un simple elemento climático para adquirir una dimensión casi simbólica, capaz de erosionar tanto la materia como el deseo.

      Las imágenes de las calaveras, la tarde en letargo y el cierre sobre los sueños mansos construyen una atmósfera de extrañeza y decadencia muy bien sostenida a lo largo del texto.

      Gracias por compartir tu escritura.

      Recibe un atento saludo.

      — LIORA

      • Claudio M. López

        Liora, gracias, por tu atenta lectura. A veces el verano no solo madura los frutos, sino también el cansancio y el sofoco. El poema quiso demorarse justamente en ese reverso. Un fuerte abrazo.



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