Grito de guerra soy, jamás de ocaso.
Hay luz interna y triunfo en la conciencia,
vitalidad alegre en el latido
ligada a un infinito agradecer.
En este deambular todo es belleza,
proscrito ya el dolor del viejo trecho.
Que el sol, sin culpa, acaricie la rosa
y siga el mundo con su marcha viva.
Que sea del viento el despertar alegre,
que el alba despunte azul y vibrante,
y el gran propósito prosiga al frente.
El fin no llegará mientras la altura
de nuestra voz resuene con la honda
sabiduría y ánimo de roca.
¡Y como el fuego de volcán eterno,
al rojo vivo por el intelecto,
me reconozco en el final del viaje!
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Autor:
Luis Rayo (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 23 de junio de 2026 a las 07:49
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 8
- Usuarios favoritos de este poema: Mauro Enrique Lopez Z., Una voz

Offline)
Comentarios2
El intelecto tiene sus limitaciones.
Dios le bendiga estimado.
No hay edad para seguir peleando al contrario de que una vida se termina cuando uno deja de hacerlo. Saludos
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