Luis Rayo

EL GRITO DEL GUERRERO

Grito de guerra soy, jamás de ocaso.

Hay luz interna y triunfo en la conciencia,

vitalidad alegre en el latido

ligada a un infinito agradecer.

 

En este deambular todo es belleza,

proscrito ya el dolor del viejo trecho.

Que el sol, sin culpa, acaricie la rosa

y siga el mundo con su marcha viva.

 

Que sea del viento el despertar alegre,

que el alba despunte azul y vibrante,

y el gran propósito prosiga al frente.

 

El fin no llegará mientras la altura

de nuestra voz resuene con la honda

sabiduría y ánimo de roca.

 

¡Y como el fuego de volcán eterno,

al rojo vivo por el intelecto,

me reconozco en el final del viaje!