De lo que estoy formado
no lo puede comprender
la materia de alrededor.
Vago tan distante en el cosmos,
no hay constelación.
He transitado este vacío
por el infinito eón,
y lo único que vi
fue a elara cerca de mí,
orbitando la pasión.
Nació con las pulsaciones
de hidrógeno que expulsé;
la inercia que me mueve
ahora mueve lo que soñé.
Parte de mí
es parte de su nacer.
Sin embargo nació sustancia oscura
más allá de mi lente,
compuesto que ni siquiera quemaría
el polvo que ejerceré.
Y ella miró
a ese rápido desvanecer,
entregó parte de mí
al vacío perturbante.
Yo, que soy gigante
cubriéndola de desaparecer,
aún queda más de mi entrega...
Estuve solo
e intento no perderle.
Mas ella me cambió
por polvo de estrellas,
por falsas mareas y relieves.
Devoró cuerpos celestes,
aunque la vi nacer
junto a mi corazón.
Cuando fue asteroide
aún estallaba en agua y carbón.
se completó colisionando,
antes de que mi hidrógeno
restableciera su carbono.
-Juan Diego Kammler
-
Autor:
Juan Diego Kammler (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 20 de junio de 2026 a las 10:58
- Comentario del autor sobre el poema: La dolorosa aceptación de que no puedes salvar a alguien de su propia naturaleza autodestructiva. Por más gigante que seas, y por más que tu gravedad sostenga el orden de las cosas, hay cuerpos que eligen la periferia, el impacto y las cenizas del vacío.
- Categoría: Gótico
- Lecturas: 8
- Usuarios favoritos de este poema: Antonio Pais, Salva45, Maby De los Peña

Offline)
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