Padre, hombre de mar y de gran certeza,
de manos curtidas por el sol y la sal,
que enfrentaste tormentas con entereza,
para llevar sustento y amor sin igual.
Mientras las olas cantaban su destino
y la noche cubría de estrellas el mar,
tú navegabas firme por tu camino,
sin rendirte jamás, sin volver a mirar.
En cada red lanzada con esperanza
iban también tu esfuerzo y tu valor,
y en cada regreso al puerto de confianza,
llegaba contigo la fuerza del amor.
Hoy, en el Día del Padre, te agradezco
las enseñanzas que me supiste dar:
la honestidad, el trabajo y el respeto,
tesoros que nadie me podrá quitar.
Que Dios bendiga siempre tu vida,
noble pescador de inmenso corazón;
en las aguas dejaste tu huella querida,
y en mi alma sembraste tu mejor lección.
Por eso hoy, padre, junto a ti quisiera,
detener el tiempo y volver a caminar,
como cuando era niño por aquella ribera,
que guardo para siempre y no puedo olvidar.
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Autor:
Federico Mendo Sánchez (
Offline) - Publicado: 19 de junio de 2026 a las 12:04
- Comentario del autor sobre el poema: Este poema es dedicado a mi padre Juan Mendo Romero por el día del padre y por sus 90 años, que Dios me lo cuide siempre
- Categoría: Amor
- Lecturas: 10
- Usuarios favoritos de este poema: Daniel Omar Cignacco, Nelly Cevallos - Liora, Jaime Correa, Osler Detourniel, Tommy Duque, Salvador Santoyo Sánchez

Offline)
Comentarios1
Por eso hoy, padre, junto a ti quisiera,
detener el tiempo y volver a caminar,
como cuando era niño por aquella ribera,
que guardo para siempre y no puedo olvidar.
Gran poema poeta.
Es para mí un placer saber que le gustó mis versos. Dios le bendiga siempre
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