Las 5 de la madrugada

Joan Vivancos

Igual que un sonajero rumoroso

el sonido del salpicón salsero

se ha extendido como una blanca sábana.

 

Se reitera con su eco el oleaje

chocándose en las rocas. Frente a mi

los barcos se recogen con sus redes

llenas de herreras, sargos y dentones.

 

Es amable la brisa del albor

y el eco persistente del runrún

del agitado mar.

 

Solo queda una luz que centellea

donde se tocan cielo y horizonte 

escondida la luna

menguante entre las nubes. 

Comentarios +

Comentarios1

  • Daniel Omar Cignacco

    Solo queda una luz que centellea

    donde se tocan cielo y horizonte

    escondida la luna

    menguante entre las nubes.

    Muy bello poeta.



Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.