El canto negro y sordo de la ciudad maldita que incrusta los puntiagudos filos en el hombre que comparte el lecho roto con las ruinas de torres caídas y el crimen indefenso. Una abyecta experiencia fue el punto culminante de mi intento por saborear un fruto que prometía ser dulce y cuya amargura me dejó desnudo con un trono en el desierto. Me volví mis caídas y adopté el tono amenazante sin buscar refugio. Desde allí el dolor y el rechazo tienen sentido. Desde allí la poesía brilla como el faro de los hombres perdidos.
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Autor:
Juan Ecos (
Offline) - Publicado: 19 de junio de 2026 a las 00:14
- Comentario del autor sobre el poema: Verso libre (excusa)
- Categoría: Triste
- Lecturas: 5
- Usuarios favoritos de este poema: alicia perez hernandez

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