¡Romance del Viento y el Nardo!
"Soy más amigo del viento, Señora, que de la brisa.
El bien hay que hacerlo aprisa porque el mal no pierde momento".
— P. David Pacheco.
El bien hay que hacerlo aprisa porque el mal no pierde momento".
— P. David Pacheco.
El viento es señor airoso
de desiertos y de campos,
anda como un fiel galán
con su vestido de espanto,
guardando tras su solapa
millones de naipes blancos.
Es todo un señor de aires
que otea en su reino alto:
coronas de clavos negros
y capas de sobresalto.
Al ver pasar a los hombres
con sus corceles y nardos,
dando necias coces fieras
sobre los verdes del campo,
les baraja, riguroso,
su gran treintena de dardos.
Allá abajo, en la hondonada,
sienten su furia de espanto:
un huracán que castiga
con ponzoña y mar de dardos.
El viento sabio recorre
alegre todos sus campos;
los hombres, en marcha lenta,
van lúgubres y llorando,
ya no huelen la pureza
que les ofrecía el nardo.
Ya no huelen la pureza...
ya no huelen la pureza...
que les ofrecía el nardo.
Ya no huelen la pureza...
ya no huelen la pureza...
que les ofrecía el nardo.
Corceles sin sus jinetes
son polvo que huye raudo;
y el viento, señor del tiempo,
vuelve a su reino en lo alto,
borrando con sus cenizas
las huellas necias del fango.
Qué les ofrecía el nardo...
qué les ofrecía el nardo...
Racsonando Ando / Oscar Arley Noreña Ríos.
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Autor:
Racsonando (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 18 de junio de 2026 a las 19:18
- Comentario del autor sobre el poema: Romance del Viento y el Nardo. Hay vientos que sólo pasan. Y hay otros que regresan una y otra vez para recordarnos aquello que hemos olvidado. "Romance del Viento y el Nardo" es una composición de raíz poética y espíritu tradicional que evoca la cadencia de los antiguos romances hispánicos y la sensibilidad de la nueva canción latinoamericana. En ella, el viento se convierte en un viajero eterno, señor de los campos y del tiempo, testigo de las huellas que los hombres dejan sobre la tierra y sobre sí mismos. A través de imágenes simbólicas —corceles, naipes, dardos y nardos— el poema propone una reflexión sobre la relación entre el ser humano y la naturaleza, entre la fuerza y la belleza, entre la prisa de la conquista y la delicadeza de aquello que merece ser preservado. Pero en medio del relato emerge una pregunta silenciosa. El nardo, flor asociada a la pureza y al perfume de las cosas sencillas, se transforma poco a poco en el corazón secreto de la canción. Mientras el viento narra y juzga, el nardo ofrece. Y cuando los hombres dejan de percibir su fragancia, la pérdida ya no pertenece al paisaje: habita en ellos mismos. Esta versión musical busca recorrer ese camino de manera gradual, desde la narración serena de un romance antiguo hasta una emoción más íntima y contemplativa, dejando suspendida en el aire una pregunta que cada oyente deberá responder por sí mismo: ¿Qué les ofrecía el nardo? Tal vez la memoria. Tal vez la inocencia. Tal vez la pureza. O quizá aquello que sólo descubrimos cuando comenzamos a extrañarlo.
- Categoría: Reflexión
- Lecturas: 19
- Usuarios favoritos de este poema: Sheilo Sanz, Poesía Herética, Rafael Escobar, alicia perez hernandez, racsonando, Noa Subin, Mª Pilar Luna Calvo, Lualpri, Antonio Pais, Osler Detourniel, William26🫶, Lucía Gómez, Tommy Duque, Antonio_cuello, Henry Alejandro Morales, Éusoj Nidlaj, Salvador Santoyo Sánchez
- En colecciones: \"Voces de Pájaros, Colmenas y Barro\".

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Comentarios3
Poeta de la magia que vibra en cada sílaba, la metáfora que da vida y la esencia de las palabras!
Que tu creatividad fluya sin límites.
Un saludo con afecto,
¡Una joya de letras hecho poema o un poema con letras hechas joyas! Mi apreciado poeta y amigo, la cadencia y el ritmo de este poema son simplemente perfectos, para mi es un inmenso placer la visita a sus obras y poemas, para usted los aplausos sinceros!
Desde la gratitud y el verso!
Henry Alejandro Morales
Buenas letras.
Saludos poeta amigo Racsonando 👍🏼
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