Noviembre siempre fue mi mes,
el tiempo en que el mundo me vio nacer.
Pero jamás imaginé
que también sería el mes que me enseñaría a renacer.
Dos días antes de celebrar mi vida,
la vida decidió sorprenderme.
Puso en mis brazos el milagro más hermoso,
el amor más puro que alguna vez pude conocer.
Mi mayor bendición llegó envuelta en un pequeño latido,
con manos diminutas y un corazón inmenso.
Desde ese instante entendí
que mi cumpleaños ya no sería solo mío.
Ahora noviembre tiene otro significado:
es el mes en que nací...
y el mes en que nació la mujer que llevo dentro,
porque al darte vida, hija mía, tú también me la diste a mí.
Desde entonces, cada vela que soplo
lleva un agradecimiento silencioso:
haber recibido, apenas dos días antes,
el regalo más grande que el destino podía darme.
Mi mayor bendición llegó en noviembre,
el mismo mes que me vio llegar al mundo.
Y desde aquel instante supe
que el mejor cumpleaños de mi vida
fue aquel en el que el cielo decidió regalarme a mi más grande amor.
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Autor:
Valentina Zabaleta (
Online) - Publicado: 18 de junio de 2026 a las 13:12
- Categoría: Amor
- Lecturas: 7
- Usuarios favoritos de este poema: Sheilo Sanz, Antonio Pais, Poesía Herética, El desalmado

Online)
Comentarios1
El regalo más grande que Dios nos da es la vida
y el amor mas grande que damos esa a nuestros hijos
damos lo que recibimos entonces la vida es recíproca
Bonitos y sentidos versos amiga
Con cariño
JAVIER
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