Valentina Zabaleta

Noviembre

Noviembre siempre fue mi mes,

el tiempo en que el mundo me vio nacer.

Pero jamás imaginé

que también sería el mes que me enseñaría a renacer.

Dos días antes de celebrar mi vida,

la vida decidió sorprenderme.

Puso en mis brazos el milagro más hermoso,

el amor más puro que alguna vez pude conocer.

Mi mayor bendición llegó envuelta en un pequeño latido,

con manos diminutas y un corazón inmenso.

Desde ese instante entendí

que mi cumpleaños ya no sería solo mío.

Ahora noviembre tiene otro significado:

es el mes en que nací...

y el mes en que nació la mujer que llevo dentro,

porque al darte vida, hija mía, tú también me la diste a mí.

Desde entonces, cada vela que soplo

lleva un agradecimiento silencioso:

haber recibido, apenas dos días antes,

el regalo más grande que el destino podía darme.

Mi mayor bendición llegó en noviembre,

el mismo mes que me vio llegar al mundo.

Y desde aquel instante supe

que el mejor cumpleaños de mi vida

fue aquel en el que el cielo decidió regalarme a mi más grande amor.