Esperas,
una sala sombría,
consulta de barrio,
profundo el dolor
que no cesa, tensos
los minutos que pasan.
Esperas,
el doctor sale, pronuncia
un nombre, no el tuyo,
y la tensión del instante
se disipa en un pozo,
y vuelven tus ojos
a la revista, cotilleos
sin importancia, mente
que se distrae inteligente,
no conceder al tiempo
el protagonismo que tiene.
Esperas,
el resto fluye, sale y entra,
y el doctor te ignora,
mira para otra parte, otro,
y no acaba de pronunciar
tu nombre; y de repente,
se te prende el bombillo,
y contemplas la posibilidad
de que tu nombre —esperado
como nunca— no figure
en los papeles que el doctor
—al margen de ti—
maneja; y te decides, reacia,
a levantarte de tus cotilleos,
preguntar al doctor, rozando
su bata, si tu nombre
está escrito.
Y dijo, no.
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Autor:
Albertín (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 18 de junio de 2026 a las 07:47
- Comentario del autor sobre el poema: La tensión de la espera, las ganas de que se suelte, de descargarse de ella.
- Categoría: Cuento
- Lecturas: 7
- Usuarios favoritos de este poema: Antonio Pais, Poesía Herética, Daniel Omar Cignacco, Mauro Enrique Lopez Z.

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