Me senté a pensar
Vientos de cambios,
Aire cálido y ventisca helada,
Ahí, mudo es el viento,
Habita en silencio el habla,
Escucho los pájaros trinar
En lo profundo del bosque,
El aroma de los árboles,
La esencia de las flores,
Caminé por los caminos
Lejanos en la lejanía,
Y tú, el viento que sopla
Cercano en las cercanías.
Me senté a pensar
Sin imaginar mi nombre,
Ni quien soy,
Y como un vendaval
Con mis puños azoto la pared,
Tanto aciago, tantos caudales,
Tanta poesía despellejada.
El reloj arrancó sin prisa,
Quería llegar a tiempo
Pero se perdió por pensar.
Y tú, el silencio que observa
Poemas enteros en descomposición,
Palabras disecadas,
Sílabas perdidas,
¿Qué es el tiempo cuando no lo ves?
Derramé lluvias por el desierto
Buscando brotar una flor,
Pétalos de memorias en línea recta
Que caen como las arenas del viejo reloj,
Y de aquella agua marina en el desierto,
Sólo un pequeño cristal quedó,
Era mas como un mensaje y pregunta
¿Quién soy yo?
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Autor:
Ignacio Velásquez (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 18 de junio de 2026 a las 15:18
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 3
- Usuarios favoritos de este poema: Osler Detourniel

Offline)
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