Aunque el tiempo borre las huellas
y las memorias se diluyan en el viento,
mi amor por ti no se desvanece,
es un fuego eterno que arde en cada latido.
Pasarán los años,
las risas lejanas,
los días dormidos
y los sueños fugaces,
pero en mi pecho tu nombre vive,
susurrado ecos que nunca mueren.
Mis manos te recordarán,
aunque no vuelvan a rozar las tuyas,
suspiros sin pausa,
murmullos del alma,
tejidos en la sombra de un recuerdo eterno.
No importa el olvido ni las sombras,
este amor es un lazo que no se rompe,
más allá de la vida,
más allá del tiempo,
una llama que resiste,
indómita y constante.
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Autor:
Crizs Matt (
Offline) - Publicado: 16 de junio de 2026 a las 11:52
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 6
- Usuarios favoritos de este poema: Daniel Omar Cignacco, El desalmado, Nelly Cevallos - Liora

Offline)
Comentarios1
Crizs, encuentro muy conmovedora la manera en que tu poema insiste en la permanencia del afecto frente a aquello que inevitablemente transforma la vida: el paso del tiempo, la distancia y el olvido.
La reiteración de imágenes como el fuego, la llama y los ecos construye una atmósfera de fidelidad emocional que atraviesa todo el texto. Me ha parecido especialmente significativa esa idea de que el recuerdo también habita en el cuerpo: “Mis manos te recordarán”, porque traslada el amor desde el pensamiento hacia una memoria más profunda y silenciosa.
Una lectura cálida sobre aquello que permanece cuando tantas otras cosas cambian.
Con aprecio literario.
— LIORA
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