Y así
con mi vieja libreta manchada
me fui a vagar descalza
por los campos,
por la grama.
Mirando la luna roja,
le sonrío al viento
para que me envuelva
en sus callados versos,
en sus suspiros mojados.
Caminaré sin rumbo,
como siempre, libre.
Llevaré conmigo mis errores,
aprendizajes y temores.
Caminaré sin mapa,
como quien ya nada carga,
como camina la Pantera en el bosque,
con el deseo de nunca volver.
Porque nunca fui de nadie,
porque nunca pertenecí.
Y así, en mi frenesí,
me doy cuenta
que mi alma es viento,
que mi pensamiento vuela
en el agua del mar y pega fuerte en tierra.
Un rayo que pasa,
un sonido que arrasa,
pero no tiene casa,
no pertenece.
Partículas pequeñas
que se esparcen con sus penas,
que vuelan en la caída,
que caen en el vuelo.
Y quiero volar en partículas,
en átomos que desaparecen,
que nadie ve y todos sienten.
No quiero mirar tu rostro,
quiero por fin ser la noche,
ser la luna, un reflejo, algo etéreo.
Déjame disolverme siempre,
disolverme siempre.
Porque no pertenecí al mundo,
porque no fui, nunca fui.
Déjame volar
corriendo en los campos.
Déjame probar el fango,
ser tierra, rayo, tambor y fuerza,
fundirme con la tormenta.
Regresar para cantarte los versos
que en mi pecho arden,
queman, como un fuego
que aun el Gehena
teme en su faena.
Déjame ser,
déjame ser,
déjame ser
todo y nada.
Porque yo soy un espejismo,
el verso rendido
del corazón herido
que se transformó en vino
solo para habitarte,
para recorrer tus venas
y embriagarte
con este sentimiento
que por más intento
nunca, nunca logré explicarte.
-Gen6
-
Autor:
Gen6 (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 16 de junio de 2026 a las 11:20
- Comentario del autor sobre el poema: Este poema nace de una necesidad siempre presente, de conectar con la naturaleza, los sentimientos y el lector. Es una manera de entender que aquello que no se puede nombrar vive en las metáforas del poema. Para mí la poesía es una forma de existir en lo intangible, una libertad donde las emociones y los sentimientos pueden volverse concretos. Para mí la poesía es un camino, una búsqueda constante, un espacio donde puedo recorrer mis sombras, mis dudas y mis certezas. Es la posibilidad de transformar el dolor en aprendizaje, la nostalgia en memoria y el amor en algo que trasciende las palabras. "Y al final siempre fui... viento" es un poema sobre la libertad, la identidad y la aceptación. Sobre comprender que algunas almas no nacieron para pertenecer, sino para recorrer el mundo, aprender de él y seguir adelante. Como el viento, que no tiene dueño ni destino fijo, pero aun así deja su huella en todo aquello que toca. Para mi la poesía es un camino. -Gen6
- Categoría: Espiritual
- Lecturas: 13
- Usuarios favoritos de este poema: Daniel Omar Cignacco, jan Janito, Nelly Cevallos - Liora, El desalmado, ANGHELUZ., Lualpri, Antonio Pais, Poesía Herética

Offline)
Comentarios2
Este poema se sostiene sobre una tensión atractiva: el deseo de desaparecer y la necesidad de permanecer. La voz poética se presenta como un ser errante, incapaz de pertenecer a nadie o a ningún lugar, que busca fundirse con la naturaleza hasta convertirse en viento, tierra, agua o tormenta. Sin embargo, al final emerge un destinatario concreto, un "tú" que revela que toda esa aspiración de libertad absoluta convive con un profundo apego emocional. Esa contradicción es, probablemente, el aspecto más interesante del texto.
Uno de los mayores aciertos del poema es su imaginería. La autora construye un universo simbólico rico y coherente en torno a los elementos naturales. El viento aparece como una metáfora del alma libre; la luna, el mar y los campos funcionan como escenarios de transformación; las partículas y los átomos representan la disolución del yo. Estas imágenes generan una atmósfera melancólica y contemplativa que acompaña eficazmente el recorrido emocional de la voz poética.
También destaca el tono confesional. El poema transmite autenticidad porque no intenta ocultar la vulnerabilidad de quien habla. Versos como "Llevaré conmigo mis errores, aprendizajes y temores" aportan una dimensión humana que equilibra la abundancia de imágenes simbólicas y permite que el lector conecte con la experiencia emocional que se describe.
Sin embargo, la principal debilidad del texto radica precisamente en la profusión de sus imágenes. A medida que avanza, el poema incorpora una gran cantidad de símbolos —viento, luna, mar, tierra, rayo, partículas, átomos, noche, tormenta, fuego, Gehena, vino— que, aunque interesantes por separado, en conjunto pueden diluir la fuerza de algunos pasajes. En ciertos momentos la acumulación simbólica parece responder más a un impulso emocional que a una construcción poética depurada, lo que genera una sensación de dispersión temática.
Asimismo, algunas expresiones recurren a motivos muy frecuentes dentro de la poesía lírica contemporánea, como la idea de "ser libre", "volar", "no pertenecer" o "caminar sin rumbo". Aunque funcionan dentro del contexto del poema, podrían beneficiarse de una formulación más personal o inesperada para potenciar su originalidad y evitar lugares comunes.
El final constituye uno de los puntos más sólidos del texto. La imagen del corazón herido que se transforma en vino para habitar las venas del otro introduce una dimensión corporal y simbólica que revitaliza el discurso y le otorga un cierre emotivo. Además, la confesión de que ese sentimiento "nunca logré explicarte" aporta una honestidad que resignifica retrospectivamente todo el poema: la búsqueda de disolución no es solo una aspiración filosófica, sino también una respuesta al dolor de una emoción incomunicable.
En conjunto, se trata de un poema de gran intensidad emocional y notable capacidad evocadora. Su principal fortaleza reside en la sinceridad de la voz poética y en la riqueza de sus imágenes; su principal desafío consiste en depurar algunos recursos para que las metáforas más poderosas puedan resonar con mayor claridad y profundidad.
Muchísimas gracias por tomarte el tiempo de leer el poema y compartir tus observaciones. Para mí tienen un valor inmenso.
Aprecio especialmente que hayas señalado tanto las fortalezas como los aspectos que podrían mejorarse. Como autora, siempre resulta enriquecedor conocer cómo resuenan las imágenes, los símbolos y las emociones en la mirada de otro lector.
Tus comentarios me invitan a reflexionar sobre mi proceso creativo y me serán de gran ayuda en mi crecimiento como poeta.
Gracias nuevamente por la lectura atenta, la honestidad y la generosidad de tus palabras.
Gen6, me ha resultado muy poderosa la tensión que atraviesa todo el poema entre el deseo de disolverse y la necesidad de afirmarse. La figura del caminar “sin mapa” y esa imagen de la Pantera en el bosque construyen una voz indómita, marcada por la búsqueda de libertad y por una profunda sensación de no pertenencia.
Me ha conmovido especialmente el estribillo íntimo de “Déjame ser”, porque convierte el poema en una petición de existencia plena, aun desde la contradicción de querer ser “todo y nada”.
Hay aquí una identidad que no se resigna a ser definida por un solo territorio: tierra, rayo, viento, mar. Una voz que insiste en nombrarse desde el movimiento.
Gracias por compartir estos versos.
— LIORA
Muchísimas gracias por tu lectura y por la sensibilidad con la que te acercaste al poema.
Me emociona especialmente que hayas percibido esa tensión entre la necesidad de libertad y el deseo de existir plenamente, porque es una contradicción que suele aparecer una y otra vez en mi escritura.
Tu interpretación de la Pantera y de ese "Déjame ser" toca aspectos muy profundos de lo que intenté expresar. A veces escribimos guiados más por la intuición que por la razón, y encontrar lectores capaces de escuchar esas capas del poema es un regalo.
Gracias por acompañar estos versos con una mirada tan atenta y generosa.
— Gen6
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