Gen6

Y al final siempre fui...viento

 
Y así
con mi vieja libreta manchada
me fui a vagar descalza
por los campos,
por la grama.
 
Mirando la luna roja,
le sonrío al viento
para que me envuelva
en sus callados versos,
en sus suspiros mojados.
 
Caminaré sin rumbo,
como siempre, libre.
Llevaré conmigo mis errores,
aprendizajes y temores.
 
Caminaré sin mapa,
como quien ya nada carga,
como camina la Pantera en el bosque,
con el deseo de nunca volver.  
 
Porque nunca fui de nadie,
porque nunca pertenecí.
Y así, en mi frenesí,
me doy cuenta
que mi alma es viento,
que mi pensamiento vuela
en el agua del mar y pega fuerte en tierra.
 
Un rayo que pasa,
un sonido que arrasa,
pero no tiene casa,
no pertenece.
 
Partículas pequeñas
que se esparcen con sus penas,
que vuelan en la caída,
que caen en el vuelo.
 
Y quiero volar en partículas,
en átomos que desaparecen,
que nadie ve y todos sienten.  
 
No quiero mirar tu rostro,
quiero por fin ser la noche,
ser la luna, un reflejo, algo etéreo.
 
Déjame disolverme siempre,
disolverme siempre.
 
Porque no pertenecí al mundo,
porque no fui, nunca fui.
Déjame volar
corriendo en los campos.
 
Déjame probar el fango,
ser tierra, rayo, tambor y fuerza,
fundirme con la tormenta.
 
Regresar para cantarte los versos
que en mi pecho arden,
queman, como un fuego
que aun el Gehena
teme en su faena. 
 
Déjame ser,
déjame ser,
déjame ser
todo y nada.
 
Porque yo soy un espejismo,
el verso rendido
del corazón herido
que se transformó en vino
 
solo para habitarte,
para recorrer tus venas
y embriagarte
 
con este sentimiento
que por más intento
 
 
nunca, nunca logré explicarte.
 
 
-Gen6