POEMA XXI

Marcos Magallanes

Aliento de escarcha
vienes de dentro sin que te advierta.
Ella está triste y yo me preocupo.

A veces un cuchillo
cómo un péndulo
te desgasta.

Yo te miro, golondrina
endeble, abrir tu pico
partir el frío hacia afuera.

Entonces comienza
tu suave batir de alas,
anuncias el vuelo y mi alma se quiebra.

Un presentimiento clava
cristales de tiempo.
Sobre el alma cae una piedra.

Ahora lo sé.
Eva se ha ido.

Su voz en mi oído
cantaba lo mismo
que ahora al viento.

Ojos tuvo para mí,
boca tuvo y manos
y tibio aroma en su aliento.

Supimos tener un jardín
pero venía en nosotros
también el invierno.

Serpiente y ardid
promesa oscura
mordiendo con miedo.

Vi sus ojos
antes que las estrellas
se marcharan con ellos.

Te amo, dije.
También te amé, suspiró
alzando su mano en la tormenta. 

Palearé la nieve,
y haré del frío
dulces gardenias.

Comentarios +

Comentarios2

  • Nelly Cevallos - Liora

    Marcos, me ha conmovido profundamente la delicadeza con la que este poema aborda la pérdida. La presencia de Eva atraviesa el texto como una memoria viva, sostenida por imágenes de gran sensibilidad, donde el frío y el vuelo dialogan constantemente con el amor y la ausencia.

    Me ha parecido especialmente significativa la idea de que “también el invierno” habitaba el jardín compartido. En esos versos se concentra una verdad dolorosa: incluso aquello que florece puede llevar consigo la semilla de la despedida.

    El cierre, sin embargo, introduce una hermosa forma de resistencia. “Haré del frío dulces gardenias” transforma el duelo en un gesto de ternura y esperanza.

    Gracias por compartir estos versos tan hondamente humanos.

    — LIORA

  • Santiago Alboherna

    Marcos me gusto tu poema, muy dulce, con mucha poesía ...



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