Aliento de escarcha
vienes de dentro sin que te advierta.
Ella está triste y yo me preocupo.
A veces un cuchillo
cómo un péndulo
te desgasta.
Yo te miro, golondrina
endeble, abrir tu pico
partir el frío hacia afuera.
Entonces comienza
tu suave batir de alas,
anuncias el vuelo y mi alma se quiebra.
Un presentimiento clava
cristales de tiempo.
Sobre el alma cae una piedra.
Ahora lo sé.
Eva se ha ido.
Su voz en mi oído
cantaba lo mismo
que ahora al viento.
Ojos tuvo para mí,
boca tuvo y manos
y tibio aroma en su aliento.
Supimos tener un jardín
pero venía en nosotros
también el invierno.
Serpiente y ardid
promesa oscura
mordiendo con miedo.
Vi sus ojos
antes que las estrellas
se marcharan con ellos.
Te amo, dije.
También te amé, suspiró
alzando su mano en la tormenta.
Palearé la nieve,
y haré del frío
dulces gardenias.