Noche de estío calmada
voces en silencio llegan
y, aunque queriendo evitarlas,
en la psique mïa penetran
corroyendo mis razones
bien vilipendiando a aquellas.
Son tres, que acceden y salen,
mostrándome varias sendas
esperando a que escoja una
pues por mor de Citerea,
al haber sido ultrajada
por mí por despecho y pena,
una similar en Cipris
nace y en su orilla se queda,
mas lo ál no del todo importa:
las vïas a Chipre se acercan
pese aun a sus distinciones.
Complejo, Culpa y Afrenta
se miran y bien se burlan,
me circundan y contemplan
los seres con anoftalmia,
de alma lúgubre y nigérrima
y garras muy bien pulidas
levitantes si se menean.
Mas con todo me detengo
inhalando y oigo a las reas
que me inducen a un tal sueño
que recrimina y atormenta
mas al escuchar a fondo
las injurias en mí suenan:
es ella de nuevo, aún sigue.
La impreco mientras me acecha,
me despierto y a los espíritus
combato con gran crudeza
y atravesándome marchan
ensordeciendo al que observa,
conque el padre dios procede:
Hypnos de mí se apodera.
Tórrido Sol me mitiga,
me absorben las olas frescas
y la arena de mí es que huye.
Paralizado y con quejas
en el ponto acabo estando
encima de una gran piedra
—no quiero pensarlo mas sí es—:
la Petra tou Romiou… mierda.
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Autor:
Lucio (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 16 de junio de 2026 a las 02:32
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1

Offline)
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