Se llegó el pelafustán a una panadería,
y se comió tantos panes,
que nadie se lo creería
Se le puso un barrigón,
como de viejo en porfía
y él tan alegre y tan majo,
casi de todo se reía
Cuando el dependiente del negocio,
le fue a cobrar al mozalbete,
se quedó con los crespos hechos
porque no tenía un billete.
y seguía pelando el diente,
como si fuera un demente,
de esos que usan grilletes
La gente se hizo bola,
al notar semejante discusión,
entre el dependiente y el pelafustán
que orondo se había comido los panes,
y además, haciendo cierto ademán
de aquellos que posan de trúhanes,
para tratar olímpicamente, de irse del lugar
En eso se llegó la policía,
haciendo resonar su sirena,
rodearon a la panadería,
preguntando con la voz serena:
a dónde estaba el susodicho
que habiendo usado sus dichos,
se había comido los panes con avena
Ya plenamente identificado,
procedieron a interrogar al pelafustán
.que todavía con unos trozos de pan,
alrededor de la comisura de sus labios,
y creyendo hacerse el muy sabio,
quiso tomarle el pelo al capitán,
haciéndose el loco y demostrando resabio
El capitán, hombre curtido y sabueso,
no le hizo caso a aquella demostración,
y díjole. a otro perro con ese hueso,
¿Dónde esta la plata para pagar el pan?
Confundido y sin aliento, dijo no tengo un peso
y seguidamente se puso a llorar,
al saber que pronto se iría preso
Le requisaron todititos los bolsillos
para ver si encontraban algo de valor,
para así saldar aquella cuenta,
solo le encontraron una monedita de cincuenta,
que según a mi me cuentan,
era de moneda colombiana,
y es la de menos valor en toda el área americana.
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Autor:
Antonio_cuello (
Online) - Publicado: 15 de junio de 2026 a las 22:21
- Categoría: Humor
- Lecturas: 9
- Usuarios favoritos de este poema: JUSTO ALDÚ, alicia perez hernandez, Salvador Santoyo Sánchez, Sheilo Sanz, Osler Detourniel

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