Astilla

Sebas 1987

Astilla.

Estatua helenística

inmolada en la epístola de un heraldo mal pago.

Sin más crédito, menguado,

oyes el silbido del pasado.

​Gramos de voces en guerra con la insolencia de los muros,

esos que escriben tu nombre boca abajo y pasmado.

¿De quién es el espesor del miedo?

¿Quién te dejó con escozor el corazón

de carne y hueso?

​Desde el monte Parnaso,

arrojando tizne brillante al aire de mal agüero.

¿Viviré toda la vida escribiendo furias?

​En tus efluvios de luces de enero, me gusta crearte,

y allí, mientras agonizo, amas quererte.

Hecho de ebúrneo, de polvo nocturno;

del monte Parnaso a mi vigente ansiedad.

¿Viviré el resto de mi vida escribiendo distancias?



Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.