Aquí estoy,
con este cuerpo que habitualmente uso,
un tanto gastado por los abriles y los lunes,
asistiendo al persistente oficio de ser yo mismo.
No hay gloria en el espejo esta mañana.
Solo este rostro sumiso,
esta colección de otoños mal contados,
y un corazón que insiste, de manera absurda,
en seguir latiendo al ritmo de mis torpezas.
Fui, lo reconozco, una promesa ambiciosa
que el tiempo fue limando con paciencia,
reduciéndome a este residuo,
a este breve inventario de adioses,
cafés fríos y poemas sin terminar.
Sin embargo, a pesar de los naufragios cotidianos,
declaro que es un honor esta derrota.
Mírame bien vencido por los días, pero vivo,
sosteniendo la mirada a mi propia sombra
con la dignidad que le queda a un superviviente
de sus propios errores
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Autor:
Jose Barrientos (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 15 de junio de 2026 a las 11:49
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 43
- Usuarios favoritos de este poema: Tito Rod, JAGC, Noa Subin, Lualpri, racsonando, Mª Pilar Luna Calvo, Mauro Enrique Lopez Z., Antonio Pais, India De La Puente, lacarmentere, El desalmado, Sheilo Sanz

Offline)
Comentarios1
Me identifico mucho con este poema. Una mirada hacia adentro y hacia atrás, pero muy conciente de su presente.
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