Inventario de cafés fríos

José Luis Barrientos León

 

Aquí estoy,

con este cuerpo que habitualmente uso,

un tanto gastado por los abriles y los lunes,

asistiendo al persistente oficio de ser yo mismo.

 

No hay gloria en el espejo esta mañana.

Solo este rostro sumiso,

esta colección de otoños mal contados,

y un corazón que insiste, de manera absurda,

en seguir latiendo al ritmo de mis torpezas.

 

Fui, lo reconozco, una promesa ambiciosa

que el tiempo fue limando con paciencia,

reduciéndome a este residuo,

a este breve inventario de adioses,

cafés fríos y poemas sin terminar.

 

Sin embargo, a pesar de los naufragios cotidianos,

declaro que es un honor esta derrota.

Mírame bien vencido por los días, pero vivo,

sosteniendo la mirada a mi propia sombra

con la dignidad que le queda a un superviviente

de sus propios errores

 

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