Con mi abuelo te conocí,
estabas en sus labios callados,
los párpados sin abrirse
y sus manos frías,
abrazada a su ataúd.
Eras la peor de las noticias,
el horroroso final de un cuento,
la mayor desgracia de Cristo,
te maldije una y mil veces
cuando te llevaste después a mi abuela.
¡Maldita, bastarda!
Viví odiándote.
Hasta que te volví a ver
aliviando una vieja eviscerada,
liberando a ese hombre del cáncer,
dando descanso a la niña abusada
y ahorrandole miseria al recién nacido
con hidrocefalia.
Vi como ungias la herida de vida,
la dolorosa y pesada vida,
a esa que una vez amé y me traicionó.
Incomprendida,
te comprendí ese día,
te sentí ese día,
te amé ese día,
morí ese día
pero el urgenciólogo me condenó
a vivir otra vez...
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Autor:
Lunita 🌙 (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 15 de junio de 2026 a las 00:01
- Categoría: Triste
- Lecturas: 30
- Usuarios favoritos de este poema: Antonio Pais, Lualpri, racsonando, Mauro Enrique Lopez Z., alicia perez hernandez, Nelly Cevallos - Liora, Noa Subin, Maby De los Peña
- En colecciones: El Valle.

Offline)
Comentarios2
Eso que has vivido: Es exactamente la vida, no hay porque vituperar, eso le quita belleza a tus geniales letras.
Lo expreso con un profundo respeto a tus sensible poema.
Saludos cordiales poeta Lunita ✅👍🏼👍🏼👍🏼
Saludo sincero, con admiración y
la complicidad de quien habla el mismo idioma.
Tu poema es la armonía sonora que acompaña al pensamiento;
su ritmo suave construye una atmósfera lírica
y cautivadora que invita a la reflexión.
Es la armonía sonora que embellece el mensaje;
convierte cada idea en melodía
y genera una atmósfera lírica y
cautivadora que perdura en la memoria.
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