ZANCUDA ENVIDIA

Humberto Frontado

 

     Apareces con tu suave aletear

encima del atardecer veraniego.

Posas cautelosa tus raquíticas patas

sobre la fina piel del alma.

 

     Comienzas a sorber hasta el tuétano

lo más sutil de la conformidad del ser.

Secas todo vestigio

de positiva valoración.

 

     Todo tu accionar es tibio,

no hay más antídoto

que la conciencia untada de calma.

 

     No atacas al rico ni al poderoso,

atacas al que pudo estar quieto

porque no tiene nada.

 

     Tu lema: “El que envidia no desea poseer,

desea que el otro pierda.

Se sonreirá en el velorio del éxito ajeno”.

 

     Mientras más absorbes de aquel su conformidad,

más te inflamas de vacío interior.

 

     Aleteas un sentimiento de tristeza

mientras vas deseando el mal ajeno.

 

     Te atora y te causa náuseas

lo envolvente del empático o el feliz.

 

     Eres presencia que no busca luz en las respuestas;

buscas heridas que supuren discursos de injusticias.

 

     Tu zumbido entra en la cena familiar,

en la repartición de herencia,

en el cuidado del enfermo.

Nadie celebra sin mirarte de reojo.

 

15-06-2026

 

© Derechos reservados 2026

  

Comentarios +

Comentarios1

  • Una voz

    Hola poeta, interesante propuesta de la envidia, hay que denunciar las injusticias o seríamos indiferentes y eso es pecado.

    Lo invito a leer mi poema: https://www.poemas-del-alma.com/blog/mostrar-poema-829614

    Dios le bendiga.



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