Noche de mayo.

Gabriel Aranda

Cabellos de ángel

mis labios

besaron

en una noche de mayo.

 

Miel y saliva,

cercanía sedienta

se diluyeron

en bendita fantasía.

 

Intimidad celosamente

guardada,

las cortinas

te acariciaba.

 

La luz

tantas veces

soñada,

con tu amorosa entrega

mi corazón

palpitaba.

 

Y la noche de mayo

me recordó,

al final de tanta dicha,

lo mucho que me amabas...

 



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