Cabellos de ángel
mis labios
besaron
en una noche de mayo.
Miel y saliva,
cercanía sedienta
se diluyeron
en bendita fantasía.
Intimidad celosamente
guardada,
las cortinas
te acariciaba.
La luz
tantas veces
soñada,
con tu amorosa entrega
mi corazón
palpitaba.
Y la noche de mayo
me recordó,
al final de tanta dicha,
lo mucho que me amabas...