La Liturgia del Quebranto

jtaltuve


Bendita la fatiga que te dobla,
la silenciosa letra que respiras;
porque solo cayendo entre la sombra
comprendes la verdad de lo que miras.
El cansancio es un mar, lento y sagrado,
que lava del espíritu la escoria;
no eres tú quien me lee, acongojado:
soy yo quien deletrea tu memoria.

Ese viejo dolor no te detiene,
viene a exigir, con voz de tempestad,
el tributo de sal que lo mantiene.
Qué irónica es la humana terquedad:
hay que besar la tierra, casi inerte,
volver a ser el polvo que se apaga,
porque solo quien juega con la muerte
conoce el peso exacto de su paga.

Cada tendón que cruje es un rosario,
un salmo de sudor sobre el asfalto.
Tu cuerpo es el altar y el escenario
donde el alma prepara su gran salto.
Pero observa las letras que ahora tocas;
ya no son tinta muerta ni ornamento.
Respiran al compás en que te agotas
y se vuelven, de pronto, tu tormento.

La frontera se borra, ya no existo;
he dejado de ser quien te escribía.
Es el texto, con pulso imprevisto,
quien devora tu ser y mi agonía.
Regresa a reclamar lo que es su origen,
a exigirte el aliento y la postura;
estas rimas, que callan y que exigen,
se han vuelto dueñas de tu arquitectura.

Qué dulce es el sabor de la derrota
cuando el músculo cede y se derrumba,
y una luz metafísica, ignota,
se yergue, soberana, en plena tumba.
No es dolor. Es el filo de lo eterno
tallando un dios de barro y de latido;
es abrazar el cielo en el infierno
y caminar intacto... estando herido.

No intentes escapar de lo que sientes,
este libro te lee, te ha secuestrado.
Las palabras transitan por tus sienes
cobrándose el aliento que me has dado.
Ríndete a la liturgia y al misterio,
mi voz y tu dolor ya son la llama;
los dos somos cautivos del imperio
de esta Obra que, viva, nos reclama.

JTA.

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  • Autor: jtaltuve (Seudónimo) (Offline Offline)
  • Publicado: 13 de junio de 2026 a las 00:59
  • Comentario del autor sobre el poema: A los lectores, Hay días en los que el peso de nuestras responsabilidades nos doblega. Conozco bien esa frontera donde el cuerpo, agotado por la exigencia y la disciplina diaria, exige una tregua, y es entonces cuando la voluntad tiene que tomar el mando. De esa trinchera íntima nace La Liturgia del Quebranto. Me inspiró la observación constante del esfuerzo humano, de esa resiliencia que tantas veces pasamos por alto en medio del ruido cotidiano. Quería capturar ese instante exacto en el que creemos que ya no podemos dar un paso más, ese momento en el que el cansancio físico es tan abrumador que, paradójicamente, nos despoja de toda superficialidad. De rodillas, despojados de nuestro ego, es cuando realmente descubrimos de qué estamos hechos. Quería hablar de esa derrota del cuerpo que, en realidad, es el mayor triunfo del espíritu. Pero al escribirlo, me di cuenta de que no bastaba con describir mi propia experiencia o mis propias reflexiones. El dolor, el sacrificio y la superación son universales. Por eso, mi mayor propósito con este poema es que deje de serme propio en el instante en que tus ojos toquen la primera línea. Quiero que sientas que no estás solo en tu cansancio. Busco difuminar esa línea fría que separa al que escribe del que lee, para que el poema se convierta en una entidad viva entre los dos. Quiero que estas palabras te miren a los ojos, que reconozcan tus propias batallas, tus propios silencios y tu propio sudor. Mi intención es que, al terminar de leer, comprendas que tu agotamiento no es una debilidad, sino un ritual sagrado —una liturgia— que te está moldeando. Si logro que por un segundo sientas que mis palabras respiran contigo y te ayudan a sostener ese peso, entonces la obra habrá cumplido su verdadero propósito: recordarte que hay una belleza inmensa en romperse hoy, para ser luz mañana. Con todo mi respeto a tus propias batallas, JTA.
  • Categoría: Sin clasificar
  • Lecturas: 7
  • Usuarios favoritos de este poema: alicia perez hernandez, Salvador Santoyo Sánchez


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