MI ABUELA Y YO

Quinteros Fabian

        MI ABUELA Y YO

  Entre sus brazos encontré refugio, cuando el mundo era inmenso y yo tan pequeño.
  Su mirada guardaba la calma del tiempo, y sus manos tejían amor en silencio.
  Ella era el árbol firme de mis días, la sombra buena en cada verano, la voz que convertía mis miedos en sueños, y el abrazo que nunca soltó mi mano.
  Yo crecí, los años siguieron su marcha, pero hay recuerdos que jamás se irán; porque el cariño de una abuela verdadera vive en el alma y no conoce final.
  Hoy miro aquella imagen del pasado y siento que el corazón vuelve a sonreír; porque aunque el tiempo cambie los caminos, su amor sigue acompañándome al vivir.
  Abuela querida, tesoro eterno, luz que ni la distancia puede apagar; en cada paso llevo tu recuerdo, y en cada latido, tu forma de amar.

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