Momentos

el bardo

Veo en aquel rostro recordado

un espejo de la desdichosa

soledad, 

un espejo atroz que no tiene marco, 

pero que su cristal es hondo y vasto.

 

Polvo, sueño y sangre conforman al tiempo,

aquel oscuro río del cual pertenezco

y no se queda quieto, a pesar que la barca de nuestro amor

 haya fotografíado

la imagen de aquellos momentos

 

de la corriente, que vuelven inmortales 

en mi debil recuerdo 

e incesantes.

Mis pobres ojos no volverán 

a ser testigos de ese amor fugaz pero eterno



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