Con los años he aprendido
Que la vida rara vez derriba una puerta,
prefiere abrir una ventana,
dejando que entre el aire poco a poco.
No suele llegar como una tormenta luminosa
capaz de borrar de un instante
los mapas de nuestras rutinas.
La vida trabaja de otro modo.
Va dejando pequeñas semillas
en los rincones más discretos del día.
Y espera.
Espera en la ventana que abrimos cada mañana,
en el aroma del café que asciende lentamente,
recordándonos que cada día
llega vestido de costumbre
y, sin embargo, nunca es el mismo.
He descubierto que elegir esos gestos
también es una forma de arte.
Porque no todos los hábitos
merecen una habitación en nuestra casa.
Algunos se vuelven sombras,
muebles cubiertos de polvo
que nadie recuerda ya para qué servían.
Otros, en cambio,
encienden una luz tranquila
en mitad de las horas corrientes.
Con el tiempo comprendemos
que vivir también consiste en podar.
En desprenderse de aquello que ya no florece,
para que la savia encuentre caminos nuevos.
Hábitos elegidos con cariño,
capaces de sostener el alma
cuando el mundo se vuelve demasiado ruidoso.
Porque al final,
la felicidad suele construir su hogar
con materiales modestos:
un paseo,
una lectura,
una llamada,
una mesa compartida,
un instante de gratitud.
Y el verdadero arte consiste en reconocerlos,
darles un lugar en nuestra vida
y regresar a ellos cada día,
como quien vuelve al jardín que ha sembrado
y descubre, una mañana cualquiera,
que sin darse cuenta
ha empezado a florecer.
José Antonio Artés
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Autor:
José Antonio Artés (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 12 de junio de 2026 a las 09:34
- Categoría: Reflexión
- Lecturas: 9
- Usuarios favoritos de este poema: Daniel Omar Cignacco, Noa Subin, racsonando, Carlos Baldelomar, RACUMIMA

Offline)
Comentarios2
Gran poema poeta.
Te invito sin compromiso a leer mi poema.
https://www.poemas-del-alma.com/blog/mostrar-poema-829724
Saludos.
El autor José Antonio Artés reflexiona sobre la importancia de la cotidianeidad y cómo la existencia se transforma mediante pequeñas acciones conscientes. La obra sugiere que la plenitud no surge de eventos explosivos, sino de cultivar hábitos significativos que nutren el espíritu frente al caos externo. Se resalta la necesidad de eliminar costumbres obsoletas para permitir que nuevas experiencias florezcan en nuestro entorno personal. Mediante una metáfora sobre la jardinería, el texto enseña que el arte de vivir reside en valorar placeres sencillos como una lectura o un café. Finalmente, el mensaje principal enfatiza que la felicidad se construye con materiales modestos y gestos de gratitud repetidos con paciencia.
Gracias por esas letras de profundidad.
Bendecido día.
muchas gracias por tu explendido comentario. Saludos
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