NO LOS TRAE LA CIGÜEÑA

JUSTO ALDÚ

Existe quien pregona su inocencia,
se exhibe culpando al tiempo o al olvido;
más cada paso deja su sentido
y cada acción revela su presencia.

Disfraza de accidente la imprudencia,
como si el fruto brotara sin nido;
como si el campo, apenas recorrido,
negara la semilla y su presencia.

La cigüeña no cruza los balcones,
ni baja de las nubes con recados,
ni reparte en las cunas corazones.

Los hijos no son dones heredados,
ni sombras, ni vanas apariciones:
son fruto de los actos consumados.

JUSTO ALDÚ © Derechos reservados 2026

 

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Comentarios10

  • Lualpri

    Muy buenas letras, estimado amigo Justo.
    Un abrazo.

  • 🕯🙏🏻 María García Manero 🙏🏻🕯

    Muy bueno. Tanto o más que reflexivo, un reclamo merecido por muchos.
    Saludos y abrazo cálido.

  • Freddy Kalvo

    Los hijos no son dones heredados,
    ni sombras, ni vanas apariciones:
    son fruto de los actos consumados.

    En total acuerdo mi estimado amigo JUSTO ALDÚ.

    Un abrazo fraterno.

  • LOURDES TARRATS

    Querido Justo,

    Tu poema lo siento profundamente porque no se esconde: dice que todo nace de nuestras manos, sin cuentos ni nubes que repartan destinos. Lo leo y siento esa claridad firme y humana, que recuerda —con suavidad y filo— que cada fruto lleva nuestro nombre.

    Gracias hermano,

    DESDE LA ISLA DE MIS ABRAZOS, TE MANDO UNO, porque:

    POETAS SOMOS...

  • racsonando

    ¡Ah, me dejaste la Cigüeña más blanca, sin oficio, pobre y descolorida!
    ¡Bien por esas letras que hacen rupturas y obligan a pensar y repensar la forma, especialmente, en que se educa a los hijos con temas sobre la sexualidad reproductiva!
    Un abrazo gigante , estimado y Justo.
    Bendecido día. 🙌👍🙌

  • Javier Julián Enríquez

    Muchas gracias, amigo JUSTO, por este bello y reflexivo soneto, que nos invita a una reflexión sobre la responsabilidad inherente a nuestras acciones. De este modo, se sugiere que la inocencia proclamada o la atribución de culpabilidad a factores externos, como el tiempo o el olvido, podrían ser interpretaciones superficiales ante la evidencia intrínseca de nuestra presencia y el rastro que cada acto deja. En tal contexto, la imprudencia, lejos de ser un accidente fortuito, se manifiesta como una semilla plantada conscientemente, cuyo fruto, inevitablemente, revela su origen. En ese marco, la metáfora de la cigüeña, despojada de su connotación romántica y atribuida a la procreación, parece subrayar que la descendencia no emana de dones intangibles ni de apariciones sobrenaturales, sino del crisol de los actos consumados, de las decisiones y comportamientos que forjan la realidad. Considerando esto, el soneto, con un lenguaje elevado y una estructura argumentativa implícita, nos invita a asumir la paternidad de nuestras creaciones vitales, al reconocer que cada existencia es el eco tangible de las voluntades que la gestaron.
    Recibe un cordial saludo y fuerte abrazo con mi más afectuoso aprecio

  • Begoña Varona (antes Nelaery)

    Así es. Los hijos no aparecen por sorpresa.
    Las familias deben hacerse responsables de ellos, educarlos conscientemente amándolos, pero dándoles los instrumentos necesarios para que, en un futuro, puedan caminar por sí mismos y elegir su propia senda.
    Muchas gracias por esta reflexión, Justo.
    Saludos.

  • Patricia Aznar Laffont

    Cigüeñas y también repollos que hacen que el niño no entienda nada.
    Hasta que llega la adolescencia y tampoco entienda absolutamente nada
    La educación sexual es tan necesaria.
    Muy certeros versos, Justo.
    Abrazo grande

  • Noa Subin

    Un enfoque directo y claro. Desmitificas con sencillez y verdad, mostrando la realidad tal como es. Escritura sincera y bien lograda.

    Versos que van al grano, sin rodeos. Tratas el tema con naturalidad y franqueza, alejándote de cuentos para hablar de la verdad. Muy acertado.

    Claro, directo y sincero. Dejas ver la realidad con palabras precisas. Buen trabajo.

  • A Junior Stylers

    Lindo poema mio amigo



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