JUSTO ALDÚ

NO LO TRAE LA CIGÜEÑA

Existe quien pregona su inocencia,
se exhibe culpando al tiempo o al olvido;
más cada paso deja su sentido
y cada acción revela su presencia.

Disfraza de accidente la imprudencia,
como si el fruto brotara sin nido;
como si el campo, apenas recorrido,
negara la semilla y su presencia.

La cigüeña no cruza los balcones,
ni baja de las nubes con recados,
ni reparte en las cunas corazones.

Los hijos no son dones heredados,
ni sombras, ni vanas apariciones:
son fruto de los actos consumados.

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