¡MEDICINA DE PAN Y CHOCOLATE!

racsonando




 
 

¡MEDICINA DE PAN Y CHOCOLATE!
 
 
Busco delegarle al poema su valor curativo...
La lengua queda
y los ojos listos,
la mano aprieta
lo que el alma insiste.
Al cuerpo, un vate:
pan y bate chocolate;
probar que es verbo del vaso que bebo.
¡Bebo y sano! del vaso ufano.
Masa que amasa y me abraza;
la sobremesa conversa,
el tenedor pincha la pena
y la deja en el plato, servida,
para que el olvido
la resuma y la coma.
Miga que mitiga,
cuchara que conjura,
taza que me abraza;
la harina sostiene el cuerpo,
la metáfora la esperanza.
Poema, baúl y cofre:
habitual salve de mi destino humano.
Quien mastica versos,
ingiere y digiere;
tanto poema prefiere
que la herida se hace miga,
la memoria la mitiga
y sanar, de ello, se infiere.
Hay poemas que no mastican el dolor;
apenas le cambian la puntuación
para que el olvido la resuma...
 
 y la coma,
 y la coma,
 y la coma.
 
Racsonando Ando / Oscar Arely Noreña Ríos.
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Comentarios5

  • MISHA lg

    fántastica manera la tuya en un bella receta poeta
    gracias por compartir

    la metáfora la esperanza.
    Poema, baúl y cofre:
    habitual salve de mi destino humano.
    Quien mastica versos,
    ingiere y digiere;
    tanto poema prefiere
    que la herida se hace miga,
    la memoria la mitiga

    besos besos
    MISHA
    lg

  • Salvador Santoyo Sánchez

    Magnífico poema y buena música.

    Saludos estimado Racsonando

  • Noa Subin

    La poesía que resuena así es la que encuentra el eco en el alma. Tus versos están tocando las fibras correctas, creando puentes. ¡Maravilloso!

  • Henry Alejandro Morales

    Que manera tan impecable de presentar las metaforas en un fantastico poema! Mi apreciado poeta y amigo, es un autentico deleite el paso por sus obras y poemas, ¡Mis màs sinceras felicitaciones!
    desde la gratitud y el verso!
    Henry Alejandro Morales

  • Nelly Cevallos - Liora

    Racsonando, encuentro en este poema una celebración entrañable de los pequeños rituales que nos sostienen: la mesa compartida, el pan, el chocolate y, por supuesto, la palabra. Me ha parecido especialmente acertada la forma en que conviertes el lenguaje en un espacio de cuidado, donde el alimento nutre el cuerpo y la poesía acompaña aquello que aún duele.

    Disfruté mucho los juegos verbales —“miga que mitiga”, “masa que amasa y me abraza”— porque aportan cercanía y musicalidad sin restarle profundidad al tema. Y el cierre me parece particularmente ingenioso: esa repetición de “la coma” que oscila entre la puntuación y el acto de comer transforma el olvido en una forma de digestión emocional.

    Gracias por compartir estos versos que recuerdan que, a veces, sanar también ocurre alrededor de una taza caliente y una buena metáfora.

    Un abrazo literario.

    — LIORA



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