Cuando la realidad se vuelve un idioma extraño,
y las calles de los días parecen escritas
con una tinta que no sé leer,
busco refugio.
Entonces llegas tú,
memoria disfrazada de hogar,
ficción vestida con la ropa de los recuerdos.
Me abres la puerta
y por un instante todo parece hermoso:
las risas tienen más luz de la que tuvieron,
las heridas olvidan su nombre,
y el pasado se convierte en un jardín
que nunca existió de esa manera.
Pero conozco tu truco.
Sé que escondes las sombras
detrás de las flores.
Sé que arrancas páginas enteras de la historia
para que el relato parezca más amable.
Sé que tomas los fragmentos más dulces
y construyes con ellos un paraíso
que jamás fue real.
Y aun así,
hay días en que casi te creo.
Hay días en que tu mentira
parece más cierta que la verdad.
Pero no volveré.
No regresaré a ese pozo sin fondo
donde confundía nostalgia con destino,
ni a ese lugar que me vio caer
una y otra vez bajo el peso
de lo que quise que fuera.
Porque algunas prisiones
aprenden a parecer jardines.
Y aunque desde lejos
sus muros brillen como el oro,
yo recuerdo el frío de sus noches,
el eco interminable de sus paredes,
la dificultad inmensa de encontrar la salida.
Por eso sigo caminando.
No hacia lo perfecto,
ni hacia lo que pudo haber sido,
sino hacia lo real.
Porque la verdad puede ser gris,
puede ser dura,
puede doler más que cualquier fantasía.
Pero al menos no me pide
que me pierda para quedarme.
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Autor:
Tomás Jácome (
Offline) - Publicado: 8 de junio de 2026 a las 19:30
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 4

Offline)
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