Soneto del odio

Antonio Portillo




No sé decir qué es, pero conozco
su modo de llegar cuando anochece:
como un dios de piedra que al rencor se aferra
y no suelta la presa ni aunque rece.
Le he visto la cocina de la espera,
el fuego manso con que el sueño tuerce,
y he aprendido a callar mientras me crece
dentro del pecho una marea negra.
No truena, no se gasta, no perdona.
Es el pan del rencor que uno se traga
y el espejo devuelve lo que queda.
Y lo peor —lo sé— no es lo que quita,
sino que uno, al final, se necesita.

 

Antonio Portillo Spinola ©️ 

Ver métrica de este poema
Comentarios +

Comentarios1

  • Nelly Cevallos - Liora

    Antonio Portillo Spinola, hay en tu poema una exploración lúcida de aquello que se instala silenciosamente en el interior y termina modelando nuestra manera de habitar el mundo. Me parece especialmente lograda la personificación del rencor, no como estallido, sino como una presencia persistente, paciente y doméstica.

    Versos como «Le he visto la cocina de la espera» o «Es el pan del rencor que uno se traga» trasladan una emoción abstracta al territorio de lo cotidiano, otorgándole una corporeidad inquietante. Y el cierre me resulta particularmente poderoso: desplaza el foco desde el daño recibido hacia la compleja relación que establecemos con aquello que nos hiere, sugiriendo que ciertos resentimientos sobreviven porque, de algún modo, también nos sostienen.

    Gracias por compartir un texto que invita a mirar sin complacencia esas zonas más incómodas de la experiencia humana.

    Un abrazo literario.

    — LIORA



Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.