LA SANTA CRUZ

Carlos Gómez

Entre los muros hablan con su voz silenciosa

y una geografía azul recorre nuestros cuerpos.

En ese espacio eterno de ausentes tan amados,

las voces, los espejos, las pinturas, nos cuentan

en una danza eterna de la lucha por OTROS.

Yo miraba y temblaba por la terrible historia

de aquel país injusto, arbitrario, temible.

Por tanta valentía, hoy, seremos orantes

con el alma clavada en los rostros buscados.

Sobre la Santa Cruz ya no existe la muerte,

porque la digna vida se derrama en sus muros.

Junto a ellos, cruzamos el puente de la vida y

sus almas se enredan con la nuestra en silencio,

sintiendo el abrazo infinito, amoroso,

nos sentimos cuidados como si fuesemos hijos,

 los hijos que faltaban, los hijos tan buscados.

Unidos en silencio por el Ser Orionita, 

conmovidos, callados, compartimos la historia

que conmueve y abraza, que reclama y contiene.

  • Autor: Carlos Gómez (Seudónimo) (Offline Offline)
  • Publicado: 7 de junio de 2026 a las 19:39
  • Comentario del autor sobre el poema: Durante el terrorismo de Estado, la Iglesia de la Santa Cruz fue un lugar de encuentro de las familias de desaparecidos y desaparecidas. La comunidad eclesiástica se reunía en el lugar para coordinar acciones de denuncia y visibilización de lo que ocurría en el país. Entre el 8 y el 10 de diciembre de 1977, grupos de tareas de la Marina desataron una cacería contra este grupo. La planificación de estos secuestros había empezado mucho antes cuando el marino Alfredo Astiz se infiltró haciéndose pasar por hermano de un desaparecido bajo el nombre Gustavo Niño. El 8 de diciembre, cuando terminaban una reunión para organizar una colecta de dinero con el objetivo de publicar una solicitada en los diarios reclamando por la aparición de sus familiares, un grupo de tarea de la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA) secuestró a las Madres de Plaza de Mayo Esther Ballestrino de Careaga y María Eugenia Ponce de Bianco, la monja francesa Alice Domon, y los militantes Ángela Auad, Gabriel Horane, Raquel Bulit y Patricia Oviedo. Ese mismo día, secuestraron a Remo Berardo en su casa, y a Horacio Aníbal Elbert y José Julio Fondevila en un bar donde solían encontrarse integrantes de la Santa Cruz. El plan terminó el 10 de diciembre de 1977 con el secuestro de la fundadora de Madres de Plaza de Mayo Azucena Villaflor y la monja francesa Léonie Duquet. Durante más de diez días, el grupo de los 12 estuvieron secuestrados y expuestos a vejaciones inhumanas en el centro clandestino de detención que funcionaba en la ESMA. Luego, fueron arrojados con vida al mar. Muchos de esos cuerpos fueron devueltos por la corriente y enterrados como NN en el cementerio de General Lavalle. Fue el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) quién pudo identificar varios de los restos óseos que allí se hallaron, entre ellos algunos del grupo de los 12 de la Santa Cruz. Fuente Espacio, Memoria y Derechos humanos (ex ESMA)
  • Categoría: Sin clasificar
  • Lecturas: 5
  • Usuarios favoritos de este poema: Antonio Pais
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Comentarios1

  • Nkonek Almanorri

    ¡¡Pobre Argentina, en qué manos y mentes ha caído!!



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