Entre los muros hablan con su voz silenciosa
y una geografía azul recorre nuestros cuerpos.
En ese espacio eterno de ausentes tan amados,
las voces, los espejos, las pinturas, nos cuentan
en una danza eterna de la lucha por OTROS.
Yo miraba y temblaba por la terrible historia
de aquel país injusto, arbitrario, temible.
Por tanta valentía, hoy, seremos orantes
con el alma clavada en los rostros buscados.
Sobre la Santa Cruz ya no existe la muerte,
porque la digna vida se derrama en sus muros.
Junto a ellos, cruzamos el puente de la vida y
sus almas se enredan con la nuestra en silencio,
sintiendo el abrazo infinito, amoroso,
nos sentimos cuidados como si fuesemos hijos,
los hijos que faltaban, los hijos tan buscados.
Unidos en silencio por el Ser Orionita,
conmovidos, callados, compartimos la historia
que conmueve y abraza, que reclama y contiene.