El amor es La Locura es la Obsesión del momento que te destruye por dentro y te redime sin razón.

JUAN MIGUEL MORENO VILLAMIZAR

Hermosa mujer, te deseo demasiado.

 

Deseo desear a tu lado y que tú en mi

regazo estés, los dos juntos en una

casa, descansando mutuamente,

contemplando el amanecer y viviendo un

recuerdo para toda nuestra existencia.

Cuando sonríes, me encantas; eres una

bruja que con su belleza me hipnotiza

cada vez más. Oh, mi Laurel, hemos pasado

momentos agradables; yo te amo y

quisiera estar junto a ti. Soy tímido,

pero a tu lado toda timidez desaparece.

Quisiera ser tu amado y que mi amor sea

correspondido; te deseo demasiado, te

amo de verdad; mi corazón no deja de

latir por ti cada día y mi mente no

me deja en paz, siempre piensa en ti.

Estoy tan enamorado que me sonrojo

cuando te veo. ¡Mi Laurel divino!, ¿cuándo

será el día en el que nos agarremos de

la mano y nos besemos a cada rato? No

aguanto más ser tu amigo; yo quiero ser

tu esposo, ya me imagino un futuro

próspero a tu lado. Yo te amo demasiado.

Sería un hombre afortunado si tú me

aceptaras una cita; te llevaría al mejor

restaurante de la ciudad, te contaría

mis planes a futuro y, al final, un beso

apasionado se aconteciera como promesa

de nuestra relación.

Si Dios creó a la mujer como complemento

del hombre, tú eres muy parecida a mí y

complementaria a mi existir; te amaría y

te daría los lujos de esta tierra y,

unidos, formaríamos una sola carne en el

momento de fecundación.

Oh, mi Laurel, maravillosa, yo de ti

estoy enamorado y te amo; mi amor es

verdadero y duradero, es contemplativo

y dedicativo. Seré para ti tu

consejero, tu amigo, tu esposo y tu

maestro, y juntos caminaremos

construyendo un futuro próspero. Te amo,

mi Laurel.

 

El Sentimiento.

 

Escribí esta lírica para la misma persona a quien represento con la flor del laurel. Ella es la inspiración recurrente en los poemas donde aparece esa flor blanca y delicada.

La frase "Hermosa mujer, te deseo demasiado. Deseo desear a tu lado y que tú en mi regazo estés..." incluye la repetición de "deseo" y "desear". Esa duplicidad surgió inicialmente por un error de escritura y por una especie de broma; sin embargo, al quedarse así, terminó funcionando como un recurso expresivo. Las dos palabras, semejantes en forma pero diferentes en matiz, condensan una sola idea compleja: el querer (el anhelo concreto) y la voluntad de compartir ese anhelo junto a la amada.

Aunque la repetición puede causar confusión en el lector, también crea una tensión poética: ofrece una proclamación irónica e aparentemente incoherente que revela tanto la torpeza humana como la intensidad del sentimiento. En lugar de eliminar la anomalía, la conservo como rasgo distintivo del poema, porque aporta singularidad y profundidad emocional sin traicionar la intención original del autor.

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