Tengo un estado de ánimo
que no refleja mi mirar
que se escabulle
por debajo de la mesa
y se aferra a mi tobillo izquierdo
como una cadena que no hiere
como un fuego que no arde
pero que se aferra al hueso debajo de la piel.
Una noche
de esas que no se cuentan,
sino por las horas que uno está en vela,
aquel fuego inerte depositó
el pecado y la ilusión de una vida distinta
y con verbos y versos infinitos
plasmó sueños en la vigilia:
sueños pasajeros
sueños que se tocan con los dedos
y en unos de ellos conocía a la Virginia.
Mujer de escarpados montes, Virginia
belleza de mujer
de pelo aterciopelado
negro como el azabache
y mirada de acero.
Ella posó su copa junto a la mía
y juntos recorrimos
el destino de lo obsceno.
Hay un estado de ánimo que no se cuenta
por avaricia y desconsuelo.
Hay poco de cierto en lo que sueña
y poco de mentira en lo que se vive.
Virginia, mirada de acero
pudiera ser la poesía
en esta historia bipartida
donde se funden
el deseo de estar soñando
y el ánimo por marchar en su búsqueda.
Qué es si no lo que estoy contando
un sueño mal recordado
una pieza suelta
en el rompecabezas de mi vida.
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Autor:
Lucas Gress (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 7 de junio de 2026 a las 00:57
- Comentario del autor sobre el poema: Este poema explora ese territorio incierto donde los sueños, los recuerdos y los deseos terminan por confundirse. A partir de un estado de ánimo persistente e inexplicable, la voz poética se adentra en una experiencia que oscila entre la vigilia y la ensoñación, dando forma a una figura tan real como imaginaria. Más que una historia de amor, el poema es una reflexión sobre las imágenes que nos habitan, sobre aquello que perseguimos sin saber si pertenece a la memoria, al deseo o a la poesía misma.
- Categoría: Amor
- Lecturas: 6
- Usuarios favoritos de este poema: Antonio Pais, Sheilo Sanz

Offline)
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