Benditos sean los Infieles

HECTOR FRANCO

Benditos sean aquellos infieles a su palabra,

pues de ellos será la brea hirviendo

que consumirá su alma,

tan negra como el abismo.

 

En lo más oscuro y ruin del infierno

vi una pileta de dimensiones inconmensurables

donde los impuros de corazón

encontraron su cielo.

 

No había lamentos.

De sus bocas salía alquitrán espeso,

revuelto con las vísceras

de aquellos desafortunados.

 

Con sus podridas manos arañaban su rostro,

y de la cuenca de sus ojos caían colmillos.

 

Vi cómo una serpiente con escamas de diamantes

y cola de seda

se aferraba a sus cuellos

y les susurraba al oído.

 

Algo putrefacto y negro

hervía sin fuego

dentro de ese pozo sin fondo.

 

El ambiente era pesado,

casi como caminar

cuando la noche es silenciosa

y ronda la muerte cerca.

 

De pronto, mis pies ardían.

Era brea espumosa

que salía de aquel suelo infértil.

 

Antes de salir de aquel recinto,

con mis propios ojos vi

cómo aquel Ángel caído

cayó a los confines del abismo

y de aquel caldo azufroso sació su sed.

 

— Héctor Franco; Benditos sean los Infieles.

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  • Autor: [Héctor Franco] (Seudónimo) (Offline Offline)
  • Publicado: 6 de junio de 2026 a las 21:50
  • Categoría: Sin clasificar
  • Lecturas: 7
  • Usuarios favoritos de este poema: Antonio Pais


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