Mi fiel compañera.

Marietha

La soledad cambia de identidad en cada etapa.

Cuando fui muy joven le tenía miedo, huia de ella.

El pensar que ella podría terminar con mi alegría y tranquilidad no me dejaba en paz, así que cualquier compañía era complaciente.

 

Después la conocí mejor, de golpe, sin pedirla ni pensarla.

Me dolió mucho, la odiaba y le lloraba todos los días por las noches, pero con el tiempo entendí que ella me curo.

Ella me ayudó, poco a poco salí más con ella,

Hasta sentía que su compañía me hacía más bella.

 

Ahora se que me complementa, es parte de mi.

 

Me acostumbré totalmente a ella.

Ahora pienso que ella se apodera de mi ser y me impulsa a tomar decisiones que no me hacen bien,

Ahora temo estar tanto con ella y no desear estar con alguien más.

 

Es que es mi dulce compañía.



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