Pedazos de cristal
que vibran en mis manos
noches que nunca llegan a tener su luna
caminos que acaban siendo frutos sabios
entre amargas cortinas de fortuna.
Por qué el pensamiento
es un rio sin caudal?
¿por qué la mañana
ha callado su trinar?
No soy yo, sino mi suerte
la que no encuentra su tiempo
o quizá ya lo ha encontrado
y está gozando el momento,
de ser mujer aunque sola,
de vivir su ser entre versos.
¿Quién o qué es la causa
de este absurdo destierro?
-tan sólo lo eres tú responde_
de permiso un marinero.
He de mirar con otros ojos
el futuro Dios mediante
para recomponer sin tregua
la herencia de mi sangre,
el presente y el pasado
unidos por la misma madre.
¡Nunca es tarde para empezar
ni pronto para despertar!
que los sueños ya me han quitado
demasiada libertad.
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Autor:
cblanco53 (
Online) - Publicado: 5 de junio de 2026 a las 04:33
- Categoría: Reflexión
- Lecturas: 9
- Usuarios favoritos de este poema: Javier Julián Enríquez, Antonio Pais, Mauro Enrique Lopez Z., Salvador Santoyo Sánchez, Poesía Herética, Sergio Alejandro Cortéz, El desalmado

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