Contra la luz de las horas

José Luis Barrientos León

 

Déjame cerrar tus ojos con mi boca.

Es un trámite sencillo,

un pacto a oscuras contra el minutero,

mientras dure esta tregua que nos presta la noche

y la luna no sea más que un dato impreciso en el insomnio.

 

Atémonos así: sombra con sombra,

sin grandes discursos ni juramentos solemnes,

en este silencio estricto que de momento nos salva

de la catástrofe que ocurre ahí fuera.

 

Conozco el oficio de inventar un cielo

con estas manos gastadas,

un simulacro de lluvia para el desierto de tu cuerpo,

un breve intento de regar la nada.

 

Deshojo la pena como quien tacha los días en un almanaque,

buscando tu estrella de norte a sur,

sabiendo de antemano que la brújula está rota.

 

Permíteme, al menos, el error de idealizarte.

Déjame perderme en ese invento.

No queda otra manera,

no encuentro otra estrategia más humilde

para fingir que te tengo.

 

Ver métrica de este poema


Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.